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Por amor al placer
Steve Gallagher

Por amor al placer

 


Debe ser entendido desde el principio que el placer tiene su lugar legítimo en la vida. Sin embargo, los problemas se presentan cuando se le da más importancia de lo apropiado y permisible en la vida diaria de cada persona.

La gente que es adicta a mirar pornografía, son amantes del placer en el corazón. De hecho, es imposible que un adicto a la pornografía no sea atrapado por el amor al placer.

El procurar placer es el aspecto más importante en su vida; de hecho, podríamos compararlo con un adolescente que piensa que puede vivir con barras de caramelo y bebidas gaseosas. Verdaderamente, no estará muy bien en pocos días con esa dieta tan malsana, pues, su calidad de vida se deteriorará seriamente. El consumo constante de azúcar hará que ésta se descomponga de manera gradual en sus dientes, agotará su nivel de energía, e incluso podrá conducirle a algo serio, como diabetes. Aún, peor que eso, si sustituye el alimento sano con dulces, su cuerpo no recibirá la nutrición que requiere para guardarse de enfermedades y para sostener la vida. Indudablemente, los resultados de tal forma de vida sería una vida enferma que en definitiva lo llevaría a la muerte.

De la misma manera, son las experiencias agradables que significan ser el postre de la vida. Si se mantiene la perspectiva apropiada, ésta será balanceada a través de una dieta espiritual sana de oración, de lectura bíblica, participación en la iglesia, actos de bondad, diezmar y ofrendar, y tantas cosas más; sin embargo, cuando la satisfacción se convierte en el punto principal de la existencia diaria de uno, no sólo se descompone la vida espiritual de la persona, sino que ahoga eventualmente todo lo que esté sano.

Jesús dijo que el amor por el placer ahoga la palabra del Dios (Lucas 8:14). Santiago dijo a sus contemporáneos que su amor por el placer frustrara sus oraciones y los mantendrá en un espíritu de lujuria (Santiago 4:1-3).

Los escritos de Hebreos muestran a Moisés como ejemplo para todos nosotros cuando se nos dice que él escogió "antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado" (Hebreos 11:25). El apóstol Pablo inclusive habló de aquellos que están "esclavizados de placeres y deleites diversos" (Tito 3:3).

Mientras que cada uno de estos pasajes son profundos en sí, las palabras proféticas de Pablo en 2Timoteo 3:4-5 son las más alarmantes. Allí el apóstol habla de aquellos que viven en los últimos días que "son amantes del placer más que amantes de Dios; sosteniendo que tienen apariencia de piedad, aunque han negado su eficacia..."

La verdad soberana es que, cuando el buscar placer se convierte en el énfasis en la vida de uno, el amor de la persona para con Dios se corrompe. El apóstol Juan expresó algo similar cuando dijo, "Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo" (1 Juan 2:15b-16).

Estas dos escrituras inspiradas fueron habladas debido al mismo fenómeno espiritual: el deseo por los placeres mundanos, los cuales anulan la capacidad de uno de estar en la verdad, la relación de amor con Dios. Su "apariencia de piedad" puede permanecer intacta, pero en realidad, la vida espiritual de la persona se desgarra por el poder que viene de la vida santa.

La pornografía es extremadamente adictiva debido al intenso placer que proporciona. Sin embargo, los que han caído en sus garras pueden atestiguar de hecho que, mientras que ésta proporciona una fuente de satisfacción temporal, las consecuencias a largo plazo son la pérdida de salud espiritual y la vitalidad.

Simplemente no se puede tener ninguna intimidad con Dios mientras el hombre se complace en una vida entregada al placer y a la pornografía.


El Rev. Steve Gallagher, es fundador y presidente de Ministerios Vida Pura. Contáctelos en Pure Life Ministries, P. O. Box 410, Dry Ridge, KY 41035.
Traducido por WebCristiano. Usado con permiso.

 

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